El Correo de Burgos

«Burgos está perdiendo su soberanía como provincia cerealista»

El director técnico de Agrae, Jorge Miñón, ha sido nombrado Joven Empresario de Burgos 2025

Jorge Miñon, director técnico de Agrae

Jorge Miñon, director técnico de AgraeL.V.

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Aranda

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Acaba de ganar el Premio Joven empresario 2025 de Burgos, pero el panorama no invita a celebrar: “Hay que defender hoy más que nunca al agricultor. Están cada vez más asfixiados”, apremia el director técnico de aGrae, Jorge Miñón Martínez, con la mirada puesta en unos costes que siguen subiendo casi al mismo ritmo que la proliferación de hectáreas y hectáreas de placas solares. “Burgos está perdiendo su soberanía como provincia cerealista”, advierte.

Jorge pone como ejemplo el Valle de Úrbel, donde se encuentra un yacimiento prerromano que ya se dedicaba al cereal. “Tristemente, hoy vemos cómo este páramo ha cambiado por completo, con más de 400 hectáreas de placas fotovoltaicas”, rechaza, convencido de que, si no se actúa rápido, “perderemos la identidad como territorio”. “No podemos perder nuestra esencia. Hay que proteger la agricultura”.

Jorge Miñón ha recibido el premio por liderar Agrae Solutions, una empresa de agricultura de precisión que usa tecnología para reducir hasta un 40 % el gasto de fertilizantes. “Desde que comenzamos en 2014, nos hemos ido adaptando a las necesidades de los agricultores, que son nuestra prioridad”.

Si hace diez años la agricultura de precisión sonaba a ciencia ficción, ahora es una realidad que puede declinar la balanza de la viabilidad. “Somos una consultora y acompañamos al agricultor en todo el proceso, desde el mapeo y la recopilación de datos para ajustar la programación de dosificación variable, hasta el momento en el que el agricultor se sube al tractor para que sepa cargar el mapa y documentar. Luego ya solo se tiene que preocupar de conducir”.

El mapeo estudia, metro a metro, las necesidades individuales de cada zona. “Nosotros no vendemos fertilizantes. Solo analizamos qué fórmulas les salen más rentables en cada caso, defendiendo siempre los intereses del agricultor”.

En cifras, la tecnología es sinónimo de ahorro. “Si hace tres años hablábamos de un ahorro de unos 150-240 euros para maíz y de 40 a 60 euros de cereal, ahora, con la subida de costes de fertilizantes, es todavía mayor: de 240 a 280 euros en el caso del maíz y de 50 a 70 euros por tonelada en el caso del cereal, pero todo depende de la zona”.

Desde que comenzó la escalada alcista del precio de los fertilizantes, los agricultores han pisado el freno. “En algunos casos hemos visto cómo, en tres años, han empobrecido el suelo, comiéndose literalmente la fertilidad, pero también he visto casos de agricultores que han reducido el uso y, como antes sobrefertilizaban, están mejor”.

Aunque el 90% de sus clientes son cerealistas, Agrae trabaja con todo tipo de cultivos, también con viñedo. «Si la viña está subfertilizada puede repercutir en una reducción de la producción», señala.

Según explica, para conseguir que las cosechas alcancen un máximo nivel de rendimiento y sostenibilidad, hay que unir ciencia, tecnología e innovación. Jorge traduce la sostenibilidad agrícola en 9 pasos: mapeo de suelos, análisis de suelos, balance de nutrientes en el suelo, potencial productivo, mapa de necesidades, optimización de combinación de fertilizantes, seguimiento de cultivo, control de fertilizantes y mapa de rendimiento. «Con todo ello, el agricultor conseguirá una mayor rentabilidad de sus cosechas, pero también reducirá el impacto medioambiental y la huella de carbono; un objetivo fundamental en la agricultura sostenible».

El precio varía

El precio varía. En cereal, el plan básico cuesta 30 euros por hectárea. “Eso incluye el mapeo, análisis, seguimiento y proyecciones de fertilización”, asegura consciente de que, a partir de enero de 2026, la PAC obligará a los agricultores a tener un plan de abonado en regadío y, a partir de septiembre, también para secano. “Si no cumplen, habrá penalizaciones”. En el viñedo, el precio de una jornada de mapeo ronda los 1.800 euros.

La situación, en el cereal, es preocupante. “Este año la cosecha iba muy bien, hasta que llegó el intenso calor de mediados de junio y se mermó la producción en un 30%. A eso hay que añadir el precio, que sigue por los suelos, y el aumento de costes”.

Jorge pone como ejemplo los fertilizantes que siguen la fórmula DAP. “En abril estaba a 620 euros la tonelada y, en cinco meses, ha subido hasta los 820 euros/tonelada”.

Las cuentas, insiste, no salen. “A día de hoy, para compensar los costes de producción y, teniendo en cuenta la mano de obra, el agricultor tendría que llegar a los 3.800 kilos por hectárea”.

La falta de rentabilidad está obligando a muchos agricultores a dejar las tierras. “La barrera arancelaria que impuso Europa a los fertilizantes de Rusia tampoco ha funcionado, porque al final se ha incrementado tanto el precio del fertilizante que llega de Rusia como el que se fabrica en Europa y ya sabemos quién está pagando la fiesta: el agricultor”.

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