Cerco policial en Burgos contra los delitos al volante
Se intensifican los controles sobre vehículos, especialmente para vigilar el respeto a los pasos de cebra, el exceso de velocidad y el uso del móvil. Los positivos por alcoholemia disminuyen un 4%

La Policía Local de Burgos, en un control de alcohol y drogas con la Unidad Canina.
Cada año, la Policía Local de Burgos refuerza las labores de vigilancia sobre vehículos para intentar reducir los elevados índices de siniestralidad vial en la ciudad. El cerco, cada vez más estrecho, se concibe como una herramienta de persuasión para que los conductores se tomen en serio que un mero despiste, el exceso de velocidad o coger el coche bajo el influjo de sustancias tóxicas puede acabar en tragedia. Partiendo de esta base, a lo largo de 2024 se llevaron a cabo 2.373 controles de diversa índole, un 66,5% más que en el ejercicio anterior.
Preocupan sobremanera los atropellos. Cierto es que el año pasado se redujeron un 25%, pero 76 sigue siendo una cifra muy elevada. Por ello, la Policía ha intensificado la supervisión sobre los pasos de peatones, donde se concentran siete de cada diez accidentes de este tipo. Y de qué manera: con 583 controles frente a 268 en 2023, lo que se traduce en un incremento del 117,5%.
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No solo se pone el foco sobre los vehículos a motor. Tampoco se libran los de movilidad personal (VMP), cuyos usuarios se encuentran mucho más expuestos a sufrir lesiones graves en caso de accidente. Así las cosas, el intendente jefe de la Policía Local, Félix Ángel García, remarca que «llevar el casco es muy importante».
Salta a la vista que el número de VMPs en la ciudad es cada vez mayor, de ahí que el pasado año se realizasen más controles que nunca. 205 para ser exactos, un 259,6% más en términos interanuales. Por otro lado, también se incrementaron las sanciones a ciclistas por circular en vías peatonales. En muchos casos, tal y como apunta García, fruto de las «quejas de los ciudadanos».
Más allá de los datos recogidos en la Memoria de la Policía Local correspondiente a 2024, de cara a este año se pondrán en marcha «tres o cuatro campañas» para concienciar tanto a ciclistas como conductores de VMP de la necesidad de respetar las normas con el fin de reducir el número de siniestros, casi un centenar en los últimos doce meses.
Otro factor de riesgo que redunda considerablemente sobre la lesividad de las víctimas en cualquier accidente es el exceso de velocidad. De los 31.997 vehículos controlados el pasado ejercicio con radar móvil en 246 intervenciones, 2.283 acabaron siendo sancionados. La mayoría (1.591), por circular por encima del límite establecido en las vías de 30 kilómetros por hora. Aparte, el multacar realizó 346 salidas que se saldaron con 5.894 denuncias.
Al hilo de esta cuestión, el máximo responsable de la Policía Local asegura que queda «mucho trabajo» por hacer para concienciar a la ciudadanía sobre el peligro que entraña pisar el acelerador más de la cuenta.
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Detrás de muchos accidentes está también el uso del teléfono móvil. Un simple vistazo a la pantalla puede acarrear terribles consecuencias y por eso la detección de esta clase de infracciones ha ido in crescendo a lo largo de los últimos años. Hasta el punto de elevarse los controles un 300% respecto a 2023, pasando de 48 a 192.
Delitos al volante
A la orden del día continúan los controles de alcohol y drogas, especialmente durante los fines de semana y fechas señaladas como las fiestas de San Pedro o la Navidad. Dentro de este apartado, la Policía Local culminó 2024 con un total de 345 dispositivos, un 4,5% más respecto a 2023. En muchas de estas intervenciones, los agentes cuentan con el apoyo de la Unidad Canina para comprobar si el conductor o los ocupantes de los vehículos interceptados portan sustancias estupefacientes.
De acuerdo a los datos recabados por el Cuerpo en su informe anual, casi la mitad de las personas que se sometieron a controles de alcoholemia dieron positivo. En total, 169. La buena noticia, dentro de lo que cabe, es que la incidencia se reduce un 4%. No obstante, durante estos operativos se sancionó, por ésta u otras causas, a 218 vehículos. Por otra parte, las pruebas para detectar el consumo de drogas al volante aumentaron un 5,7% tras efectuarse un total de 147.
La alcoholemia es, de lejos, el delito contra la seguridad vial más recurrente en Burgos. Por lo general, los conductores aceptan someterse a las pruebas cuando se les da el alto. Sin embargo, hay ocasiones en las que se niegan. Se trata, a tenor de los datos recabados por la Policía Local, de hechos puntuales. El año pasado, sin ir más lejos, se interpusieron 15 denuncias. Y el anterior 19.
El segundo delito más habitual en la ciudad es la conducción sin haber obtenido nunca el permiso. En este caso, en 2024 se detectó a medio centenar de personas circulando bajo estas circunstancias mientras otras 20 lo hacían tras haber perdido todos los puntos del carné. Asimismo, 24 conductores fueron denunciados por lesiones por imprudencia y a 15 se les cazó con una privación del derecho a conducir vigente.
Por exceso de velocidad punible, la Policía Local tramitó seis denuncias. Entretanto, las actas por conducción temeraria se dispararon un 250% con siete casos debidamente documentados. En este periodo, además, se llevó a los juzgados a tres ciudadanos por homicidio imprudente. Finalmente, cabe destacar que se detuvo a cinco personas por la comisión de distintas infracciones penales, tres más que en 2023.