Villalonquéjar, un polígono más afable y un ejemplo de colaboración
La Oficina de Economía Circular es un espacio de encuentro para analizar mejoras en la gestión de los residuos, en el ahorro energético y en la movilidad. Estudian la posibilidad de que varias empresas compartan servicios de autobús para ampliar la ocupación y reducir el uso del vehículo particular para llegar al trabajo

Mesas de trabajo entre representantes de empresas burgalesas en una sesión en la Asociación de Empresarios del Polígono de Villalonquéjar.
Villalonquéjar como un polígono más sostenible, más saludable, más accesible, es decir, más afable, en resumidas cuentas. Con esta idea en la cabeza echó a andar el proyecto de la Oficina de Economía Circular (OEC) de la Asociación de Empresarios del Polígono, al que hace poco más de un año, febrero de 2024, se unió la Fundación Caja de Burgos.
«Queríamos ser algo más que el polígono industrial más grande de Castilla y León y empezamos con el proyecto polígono saludable en el año 2021», explica José Juan Martínez Caballero, uno de los responsables de la OEC, junto a Laura Ortega Manrique y Clara Seoane García.
Desde el inicio despertó interés y curiosidad por parte de las empresas y en la primera encuesta realizada para conocer cómo gestionaban los residuos no peligrosos contestaron 150 de ellas. La idea era saber si había materiales que podrían tener una segunda vida en otras empresas de la zona, lo que se conoce como economía circular de los residuos. «Vimos enseguida que había muchas posibilidades para evitar que materias primas fueran directamente al vertedero», explican.
Poco a poco fueron sumando más iniciativas y con la llegada de la Fundación Caja de Burgos al proyecto se comenzó a hablar de transición energética de las empresas, de la gestión eficiente de los residuos, del impulso a la movilidad sostenible de los cientos de trabajadores que cada día van y vienen hasta Villalonquéjar. Además, la oficina está abierta a la participación de otras industrias burgalesas más allá de las ubicadas en este polígono industrial.

Reunión en la Asociación de Empresarios del Polígono de Villalonquéjar sobre la Ley de Residuos.
Las empresas se han unido en grupos por sectores de producción como los de plásticos, agroalimentación y textil, por poner algunos ejemplos, que destaca Martínez. «Era algo inimaginable que empresas competidoras entre sí llegaran a entenderse y ahora intercambian repuestos o hacen compras comunes de materiales para abaratar costes», añaden los responsables de esta entidad, que también apuntan que se han compartido formaciones para trabajadores de distintas empresas del mismo sector.
«La economía circular es algo colaborativo porque es imitar a la naturaleza en lugar de la competición en la que vivimos en el mundo entre Norte-Sur, Este-Oeste, izquierda o derecha». En esta frase de José Juan Martínez se resume el espíritu de esta oficina que ha supuesto crear un espacio de encuentro en el que buscar soluciones a problemas comunes. «La competencia no está mal, permite crecer o innovar, pero también se puede colaborar», concreta.
Clara Seoane comenta, por su parte, que se han convertido es intermediarios o facilitadores y luego las empresas deciden si se unen entre ellas para inquietudes que tienen en común.
La técnico de dinamismo empresarial de la Fundación Caja de Burgos, Laura Ortega, expone que una de las iniciativas que más interés ha despertado es la creación de la comunidad energética Villalonquéjar Sostenible. «La preocupación por el consumo energético es algo común a todas las empresas», destaca Laura, que señala que entre los miembros promotores está la Asociación de Empresarios del Polígono, el Ayuntamiento de Burgos, la Fundación Caja de Burgos, el Instituto Tecnológico de Castilla y León y la empresa Molifibra, una pyme del polígono.
La entidad avanza hacia su puesta en marcha efectiva a la espera de la resolución de una convocatoria de subvenciones que podría aportar hasta 1,4 millones que servirían de acicate. Se está hablando de crear infraestructuras de autoconsumo colectivo a través de la energía solar y la puesta en marcha de puntos de recarga para vehículos, entre otras cuestiones.
Las empresas pueden ceder sus cubiertas para la instalación de paneles fotovoltaicos, ceder excedentes de producción de energía a otras e incluso a los barrios o pueblos cercanos desde Villagonzalo Arenas a Quintanadueñas. «Puede haber empresas con tejado, pero poco consumo y otras que no tienen superficie para instalar paneles, pero sí mucho consumo. Han empezado a hablar y colaborar», aseguran.

Vista general del polígono de Villalonquéjar.
MOVILIDAD
El apartado de la movilidad es otro campo de actuación de la Oficina de Economía Circular. Van y vienen miles de personas a diario y toneladas de mercancías. Están explorando la comunicación entre el polígono de Villalonquéjar y Burgos Este con vehículos eléctricos, compartir camiones para transportar cargas de un lado a otro y en cuanto a la movilidad de personas, poner en marcha vehículos compartidos o fomentar el uso de la bicicleta.
Clara Seoane señala que la mayoría de las personas vienen en su vehículo particular hasta su punto de trabajo y se está viendo la posibilidad de compartir autobuses entre las empresas con turnos de trabajo similares.
Las empresas grandes que tienen servicio de transporte muchas veces observan que la ocupación del bus es mínima, apenas un 10% de los asientos ocupados y una posibilidad seria es compartirlo entre varias. La mejora del carril bici al polígono se escapa de la OEC, ya que las obras competen al ámbito municipal. «Todo esto va más lento, pero vemos que hay interés por avanzar en esta línea de mejorar la movilidad al polígono», explica Clara, que ve que para la gente joven existen barreras a la hora de llegar a Villalonquéjar por la deficiencia del transporte público municipal. Por ello, trabajan con una plataforma de transporte compartido con la Universidad de Burgos.