El Correo de Burgos

La robótica al servicio de la rehabilitación neurológica

«El terapeuta elige el objetivo y el exoesqueleto lo ejecuta». Tres usuarios de Aspaym testan en Burgos una innovadora solución tecnológica que se adapta a sus propias necesidades. La entidad tratará de adquirir una de estas máquinas, cuyo coste ronda los 100.000 euros

Demostración de un exoesqueleto de la empresa Able en Aspaym Burgos.

Demostración de un exoesqueleto de la empresa Able en Aspaym Burgos.ÓSCAR CORCUERA

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Seis modelos en cinco años, más de 700 pacientes y unos tres millones de pasos. Lo llamativo no son las cifras, sino lo que se consigue. No es un milagro, pero sí un gran avance en el campo de la rehabilitación neurológica. Robótica con alma, porque en cada ejercicio hay un profesional detrás. «El terapeuta elige el objetivo y el exoesqueleto lo ejecuta». Así de sencillo y de complicado -por todo lo que hay detrás- a la vez.

Tres usuarios de Asociación de Personas con Lesión Medular y otras Discapacidades Físicas (Aspaym) tuvieron este miércoles la oportunidad de probar, en Burgos, un exoesqueleto de última generación diseñado por Able Human Motion. Javier, el primer ‘conejillo de indias’, miraba de reojo el armatoste con curiosidad expectante. Cuando se quiso dar cuenta, estaba en pie recorriendo la sala con ayuda de Elena Sanz y Mark Wright, fisioterapeutas de Aspaym y Able, respectivamente.

Lesión medular, ictus y daño cerebral por traumatismo. Tres perfiles diferentes que permitieron demostrar cómo se puede adaptar esta tecnología a las circunstancias de cada persona. Para que la prueba se llevase a cabo de la mejor manera posible, se aplicaron «criterios de inclusión» basados en su «altura y peso», así como la ausencia de «complicaciones médicas». En cualquier caso, el principal objetivo de estos dispositivos es mejorar la calidad de vida del paciente. Y la estimulación, sí o sí, resulta imprescindible.

Antes de testar el producto, la directora de desarrollo del área de Negocio de Able, Carmen Martín, detalló los elementos clave a la hora de estimular los principios neurofisiológicos. En primer lugar, la «intensidad» a base de repeticiones. En segundo, la «especificidad» para adaptarse a las circunstancias concretas de cada usuario. También, cómo no, se ha de generar «feedback» entre el profesional y el paciente. Lo sabe por experiencia, dada su formación como terapeuta ocupacional, al igual que la «motivación» como hilo conductor de la «retroalimentación constante» y el deseo de asumir nuevos desafíos.

Con todos estos alicientes, no sin esfuerzo, la meta es garantizar la «autonomía de los pacientes en el entorno real». Para lograrlo, eso sí, se requiere tiempo, dedicación, paciencia y -en muchos casos- un elevado grado de tolerancia a la frustración. La tecnología ayuda, sí, pero no hace milagros. De ahí que Martín presentase un amplio listado de pros y contras de las terapias convencionales y robóticas.

La rehabilitación tradicional, más económica, jamás se queda obsoleta porque «los profesionales se actualizan constantemente». Sin embargo, la tecnología destaca por su «alta fiabilidad» y una serie de características, cada vez más sofisticadas, que «ayudan al terapeuta». De esta forma, resulta más sencillo obtener una «valoración objetiva» y que la motivación se retroalimente de manera constante.

Dejando a un lado estas cuestiones, los exoesqueletos disponibles actualmente en el mercado presentan una serie de retos por delante. La mayoría, según aseguró Martín, pesan más de 25 kilos. No en vano, Able ha sido capaz de crear un prototipo de 19. En cuanto a su funcionalidad, lo cierto es que «las primeras veces se tarda un poco». Después, se ha comprobado que su colocación oscila «entre tres y cinco minutos».

Retos hay, desde luego. Y también limitaciones. La principal, sin duda, es el coste. Aun así, Aspaym Burgos pretende adquirir uno de estos equipos, valorado en unos 100.000 euros, para «seguir apostando fuerte por la innovación en salud».

Tal y como confirma a este periódico el coordinador provincial de la entidad, Rafael Escudero, el exoesqueleto se financiará con fondos propios y con «ayuda de alguna subvención o aporte de instituciones públicas». Aparte, no se descarta la búsqueda de otros medios «externos» que favorezcan el desarrollo de «proyectos de investigación».

«Queremos ser pioneros», enfatizaba Escudero tras observar in situ lo que estos dispositivos son capaces de ofrecer a usuarios con distintas patologías neurológicas. Esto se debe, entre otras cosas, a un modelo expresamente diseñado para «hacer el trabajo del terapeuta un poco más fácil», habida cuenta de que «cada paciente es un mundo». Así se lo trasladó Martín a los presentes mientras incidía en la importancia de la «intervención personalizada» para crear y consolidar ese feedback sobre el que tanto hincapié hizo durante su intervención.

Entretanto, Able trabaja en el lanzamiento de nuevos modelos con los que cubrir un mayor abanico de necesidades. El FES, por ejemplo, se centrará en la «estimulación eléctrica funcional» mientras el Kids nace con la vocación de contribuir a la rehabilitación «pediátrica». Por otra parte, Martín describió el Daily, de uso particular e ideal para «entrenar en casa o caminar dos o tres horas» cada día.

De aquí en adelante, mientras la tecnología de los exoesqueletos avanza, Able se marca como objetivo abaratar los precios para «democratizar» su acceso. Hasta entonces, entidades como Aspaym tendrán que recurrir a las administraciones públicas y distintas fuentes de financiación para que sus pacientes puedan disfrutar de mejores servicios sin descuidar, como no podía ser de otra manera, el factor humano sin el cual no se podría sacar trabajo alguno adelante.

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