29 OCTUBRE, DÍA PERSONAS SIN HOGAR
Cáritas advierte: El colapso por la falta vivienda obliga a intensificar los procesos de inserción desde la calle
«La gran dificultad de acceso a una habitación duplica la estancia», afirma Pilar Martínez (CEIS San Lesmes).«Se reduce el número de personas atendidas, pero las interenciones aumentan», confirma David Polo (Cáritas). Han atendido a 1.110 personas hasta septiembre.

De izquierda a derecha: Pilar Martínez (Fundación Lesmes), David Polo (Programa Personas Sin Hogar Cáritas), Mario Vivanco (Delegado Cáritas Burgos) y José Antonio Urbina(usuario Albergue Cáritas).
La falta de acceso a la vivienda pospone planes de vida en los jóvenes. El alto precio de los alquileres ahoga muchos presupuestos familiares. Para las personas sin hogar que inician el proceso de inserción social es una espada de damocles que duplica los procesos de atención, duplica el esfuerzo de entidades como el Centro de Inserción Laboral (CIS) de Fundación Lesmes, el Programa de Atención a Personas Sin Hogar de Cáritas y la Casa de Acogida San Vicente de Paúl.
La falta de habitaciones, ya ni siquiera viviendas, para personas que ya tienen trabajo y años atrás iniciarían el proceso de vida independiente, están estancados. Es el punto final de un proceso de inserción social. «La gran dificultad es el acceso a la vivienda, ahora corregida y aumentada respecto al año pasado, con siguaciones que llegan a ser hasta rocambolesco lo que tienes que pasar para lograr una habitación y nuestro límite de éxito es bajísimo si no imposible», lamentaba la responsable del CIS Fundación Lesmes, Pilar Martínez. «Tenemos personas que han regularizado su situación administrativa, tienen empleo, tienen ingresos, algunos más de dos y tres meses de ahorros o, incluso, empleo fijo y siguen sin poder acceder a habitaciones o una vivienda», sostiene el responsable del programa Personas Sin Hogar de Cáritas, Diego Polo.
Esta situación duplica en el caso del CIS la estancia de los usuarios. Para Cáritas lo que antes era una intervención rápida, abonadonaban el recurso con la primera nómina, «ahora es imposible con meses de trabajo por el aumento del precio pero también por los requisitos que se exigen». Desde las asociaciones que trabajan en la inserción de personas sin hogar demandan un parque de vivienda específica para acompañar estos procesos, también una mayor vivienda social genera para inferir en los precios. «Recibimos yaudas de la Dirección General de vivienda de la Junta de Castilla y León para ayudar al as personas, es una partida suficiente, pero solo con dinero no vale, se necesita un parque de viviendas para estos procesos», denunciaron.
Menos personas, más intervenciones
Esta situación no permite cerrar procesos y, tampoco, recibir nuevos casos. «La ocupación de plazas este año ha sido total» en el CIS de Fundación Lesmes donde disponen de una residencia y dos pisos con seis plazas cada una. «Cuando la gente tiene una rutina hecha con su trabajo pasan a los pisos en una segunda fase y ahí es donde no pueden salir porque incluso buscando una habitación seis o siete meses antes del momento de la saluda, no se encuentra, y esos pisos están bloqueados y nadie puede pasar a ese recurso», sostiene Martínez. Así que el itinerario de inserción se ha duplicado llegando a extenderse a los dos años.
En Cáritas la estancia en el albergue está pensada como solución temporal hasta la transición a un proceso residencial en Fundación Lesmes o Proyecto Hombre, por ejemplo, o una alternativa habitacional estable. Pero también se ha alargado por la falta de un hogar. «Si antes cuando cobraban un mes o mes y medi ya salían, con acompañamiento fuera, ahora es imposibel con dos o ttres meses no se peuden ir porque no llegan para una habitación», añade Polo.
Las cifras reflejan que entre ambas instituciones han atendido a 1.110 personas. En el CIS registran una media de 28 personas al mes, con 61 atendidos en total durante este año. De ellos 32 son nuevos casos. En Cáritas han registrado 1.049 personas atendidas hasta el 30 de septiembre. La cifra genera, al mismo tiempo, casi 9.000 intervenciones. «Se ha reducido el número de personas atendidas respecto al año anterior pero las intervenciones han aumentado ante la mayor complejidad de las situaciones que acompañamos ante la dificultad extraordinaria en el acceso a la vivienda», señalan desde Cáritas.
En cuanto a la tipología de personas atendidas aparecen perfiles nuevos. Entre ellos, las personas LGTBIQ+, menores inmigantes que llegan a la mayoría de edad sin recurso residencial o migrantes en situación irregular. El 23% de los casos que han llegado al CIS de Fundación Lesmes son migrantes, un porcentaje que casi se ha doblado este año. El 36% tiene algún tipo de capacidad, el 23% presentan algún problema de salud mental y han llegado casos de migrantes que llegan con contrato de trabajo y casa vincualda pero se quedan sin los dos que tampoco se había dado anteriormente. «Nos toca aprender porque el trabajo es igual pero tienen sus especificidades y tenemos que trabajar con sus necesidades no con las nuestras», sentencia Pilar Martínez
El perfil de Cáritas también ha ido cambiando. Hay más mujeres, 115, y crece la migración. 600 personas atendidas eran de origen extracomunitario. Esto hace que el perfil de persona joven se multiplique. La atención a menores de 36 años ya supone un tercio del total. Por procedencia de intervención la mayor parte de los casos se revisan en Burgos, 682 personas con 6.302 intervenciones.
Le sigue Miranda de Ebro se ha acompañado a 296 personas con 2.040 actuaciones. En Aranda de Duero han sido 179 personas con el desarrollo de 655 acciones. «El sinhogarismo no es un problema de seguridad, es un problema de dignidad y acceso a derechos y la sociedad que excluye es una sociedad que se debilita entre sí misma», señalan desde Cáritas. se
Más acompañamiento en la calle
El colapso de estos servicios tan específicos genera que muchos prolonguen su día a día sin techo. Las personas en situación de calle se han incrementado respecto a hace dos años, pero las organizaciones consideran que en Burgos se contiene gracias «al trabajo coordinado, flexible y rápido que tenemos con los Servicios Sociales del Ayuntamiento, Fundación Lesmes y Cáritas», sostiene David Polo.
El grupo de Personas Sin Hogar de Cáritas hace seguimiento de las personas que viven en viviendas abandonadas o en la calle. «Vemos realidades en nuestro recinto de Cáritas, donde están durmiendo, personas en la calle o en viviendas abandonadas e intentamos tratar con mucha dignidad, hacernos presentes, acompañar en situaciones a abordar como citas de salud o salidas pero ahora se ha intensificado un poco más», confirman desde Cáritas.
29 de octubre, en la Plaza Mayor
Una visión de la atención a personas sin hogar que se ha realizado en la convocatoria del acto que se va a celebrar mañana con motivo del Día de las Personas Sin Hogar. Será una intervención donde tomarán voz. A las 11.30 horas en la Plaza Mayor. Con este motivo, Cáritas ha iniciado la campaña a nivel nacional bajo el lema 'Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer'.
Para el Delegado de Cáritas Burgos, Mario Vivanco es calve tener en cuenta que un hogar es más que el lugar donde uno vive. «También es una comunidad, donde tienes familia, tienes amigos y te ubica en un territorio, en una comunidad de vecinos, en un pueblo o en un barrio y te ayuda a crear una serie de redes a las que perteneces".
Pone el foco en el miedo. «Cuando nos encontramos a una persona sin hogar nos genera miedo, pero puedo asegurar que es más el miedo que tienen ellos a la indiferencia y a las actitudes diciminatorias que cada vez abundan más». Expone que es necesario atender el sinhogarismo desde una perspectiva completa. «No es solo que una persona duerma en unos cartones, hay mucho más: vínculos que se han roto, una vida... cuando les preguntas que cambiaría si tuvieras un hogar, ellos te lo dicen claramente, lo cambiaría todo».
José Antonio Urbina: «Un hogar es lo que todo el mundo anhela»
La vida de José Antonio Urbina es testimonio de que la situación de vivir en la calle no está tan alejada de una vida normal. Viven en Burgos desde hace varios años, incluso trabajo en una de las fábricas de la capital.
Un problema familiar acabó deteriorando su situación hasta verse solo y en la calle. En el albergue de Cáritas encontró «apoyo, seguridad, gracias a Cáritas y San Vicente de Paúl hay un plato de comida, una cama y agradecidos por la pertenencia que es lo que buscamos», señaló.
Urbina alza la voz pidiendo apoyo y ayuda a las personas sin hogar y a quienes les apoyan en la búsqueda de un techo y una vida digna. «Cáritas te da la mano, te apoyoa, pero tener un hogar es lo que todo el mundo anhela», señaló durante su intervención.