El Correo de Burgos

Rechazo masivo al cierre del taller de Renfe en Miranda y ecos de «huelga»

El Sindicato Ferroviario acusa a Puente de «tergiversar la verdad» y deja clara su intención de «llegar hasta donde haga falta». Todos los partidos apoyan la manifestación del día 26

Concentración de los trabajadores del taller de Remolcado de Miranda en las instalaciones de Renfe.

Concentración de los trabajadores del taller de Remolcado de Miranda en las instalaciones de Renfe.ECB

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El ambiente está caldeado y la incertidumbre pesa porque «no ha cambiado absolutamente nada» desde que el Ministerio de Transportes anunció, a finales de octubre y de manera sorpresiva, el cierre del taller de Remolcado de Renfe en Miranda de Ebro. Nadie se cree, de puertas hacia dentro, la promesa gubernamental de garantizar el empleo en la base de Mantenimiento de Motor mediante un proceso de «readaptación progresiva» de la plantilla. Lo único que prevalece hoy por hoy es el «ánimo de pelear» para evitar el desmantelamiento de las instalaciones. No se contempla otra opción.

La movilización de la plantilla, que a diario se concentra a la hora del almuerzo para visibilizar su malestar, ha generado un efecto llamada en otras dependencias de Renfe. Desde Santander, Villaverde (Madrid) Vilanova (Barcelona), la solidaridad con Miranda es palpable. De hecho, se espera la llegada de un nutrido grupo de operarios de dichos enclaves para respaldar la manifestación convocada este miércoles 26 de noviembre por los propios trabajadores.

Solidaridad desde Vilanova contra el cierre del taller de Renfe en Miranda.

Solidaridad desde Vilanova contra el cierre del taller de Renfe en Miranda.ECB

Operarios de Santander solidarizándose con Miranda.

Operarios de Santander solidarizándose con Miranda.ECB

Villaverde también respalda la manifestación contra el taller de Remolcado

Villaverde también respalda la manifestación contra el taller de RemolcadoECB

«Vamos con todo», advierte Sergio Gámez, representante del Sindicato Ferroviario, convencido de que la manifestación «va a ser un éxito». Lo percibe a pie de calle, en cada pegada de carteles y también a través de las redes sociales. Además, se ha iniciado una recogida de firmas contra el cierre, tanto física como online, que ya supera los 2.000 apoyos.

Todo apunta a que el recorrido previsto desde la estación de ferrocarril hasta la plaza de España será multitudinario. Sin embargo, Gámez es consciente de que «una manifestación no va a servir para que tomen la decisión de que siga abierto». Sí para «presionar», desde luego. Y si la protesta no surte efecto, el siguiente paso sería la «huelga». Una posibilidad que, visto lo visto, no se descarta ni mucho menos.

A expensas de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, mueva ficha, el Sindicato Ferroviario lamenta que se pretenda «tergiversar la verdad» con anuncios que, lejos de mantener el empleo, supondrán un duro golpe para la ciudad, máxime cuando atesora uno de los nudos ferroviarios más importantes del país.

Hay una tercera pata, la política, que también se opone firmemente al cierre del taller de Remolcado. Desde el PSOE, la alcaldesa de Miranda, Aitana Hernando, no solo secunda la manifestación, sino que además ha solicitado una reunión con Puente y con el ministro de Movilidad Sostenible, Óscar López, con el fin de «tratar en persona la situación y transmitir de nuevo la importancia de los talleres para el empleo en Miranda». Ídem desde Izquierda Unida-Podemos, también en el equipo de Gobierno, cuyos ediles han promovido desde el principio un «apoyo activo» a los trabajadores.

Desde el PP, que al igual que Hernando se reunió con el comité de empresa, el portavoz de Transportes en el Congreso de los Diputados, Héctor Palencia, acusó directamente a Puente de «dejar morir» a Renfe Mercancías. Por su parte, el líder de los ‘populares’ en el Consistorio mirandés, Sergio Montoya, subrayaba a principios de mes que «36 familias están en riesgo gracias a la inacción del Gobierno de España y a la complicidad del equipo de Gobierno local».

Hoy quizá menos, pero antaño «era raro en Miranda que en una familia no hubiese un ferroviario». De ahí que, tal y como apunta Gámez, la ciudad se esté volcando para defender la continuidad del taller de Remolcado. «Esto es más grave de lo que parece», enfatiza, porque muchos auguran el principio del fin. Aparte, no hay que olvidar al personal de las tres empresas subcontratadas por Renfe (Transervice, Logirail y Clece) que se irían a la calle.

«Vamos a llegar hasta donde haga falta», concluye el representante del Sindicato Ferroviario con la esperanza de que este apoyo masivo obligue al Ministerio de Transportes a reconsiderar su postura. Por ahora, se ha conseguido «aunar fuerzas» y el punto, por lo que parece, ya es de no retorno.

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