El Correo de Burgos

Tensión y alivio en Villoruebo: «Los que llevan mal camino, mal acaban»

El joven detenido por la Guardia Civil tras secuestrar a un taxista de Madrid a punto de pistola permaneció atrincherado durante horas en casa de Luis, vecino de sus abuelos

La Guardia Civil, después de detener al joven atricherado en Villoruebo.

La Guardia Civil, después de detener al joven atricherado en Villoruebo.Óscar Corcuera

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«Este chico no me gusta nada», comentaba este viernes un vecino de Villoruebo a escasos metros de un amplio dispositivo de la Guardia Civil. Para entonces, todo el pueblo sabía que un joven llevaba horas atrincherado en una vivienda de la calle de la Asunción. En la casa de Luis, para más señas. Y con un arma de fuego que horas antes había empleado para secuestrar a un taxista en Madrid.

Fue la mujer del conductor quien dio la voz de alarma poco después de las 2 de la madrugada. El hombre, recién liberado, se encontraba «en estado de shock» después de viajar hasta Villoruebo a punta de pistola. Tal era su grado de nerviosismo que «no podía conducir» a raíz de lo sucedido y acabó recibiendo asistencia sanitaria.

Con la Benemérita buscando al secuestrador, de 34 años y con antecedentes por hurto, algún que otro vecino se sobresaltó cuando los agentes desplegados en la localidad llamaron a su casa. Para entonces, el sospechoso ya se encontraba en la casa de Luis, vecino de sus abuelos (fallecidos ambos durante la pandemia). El hombre, «como le conocía», dejó pasarle sin problema. Ya por la tarde, con el joven detenido, el propio Luis declaraba a este periódico que la actitud de su inesperado invitado le pareció «normal» en aquel momento. Lo único que le dijo, de hecho, es que «venía sin dormir desde Madrid». Horas más tarde, Luis salió de casa tras tener constancia de lo que estaba ocurriendo.

Aunque no podía saberse a ciencia cierta si la pistola era real o simulada, la Guardia Civil movilizó a varias patrullas de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) de Burgos y Soria, efectivos del Seprona con drones y un equipo de negociadores. La tensión era máxima en el pueblo y se estableció un amplio perímetro de seguridad por si el joven atrincherado decidía abrir fuego en un momento dado.

De nada sirvió intentar negociar la salida. Ante su falta de respuesta, se tomó la decisión de movilizar al Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), con base en León, que precisamente venía de realizar una intervención de similares características en Asturias. Su llegada, en torno a las 15:30 horas, anunciaba la entrada inminente en la vivienda mientras una ambulancia esperaba en las inmediaciones por si las moscas. Hubo que esperar cerca de una hora, eso sí, ante la necesidad de planificar la estrategia. 

La actuación se llevó a cabo de manera rápida y efectiva. El joven no opuso resistencia y permaneció en el domicilio un rato mientras los agentes registraban todas y cada una de las estancias. A continuación, se iría detenido mientras los vecinos, como es lógico, respiraban aliviados tras comprobar que la operación había culminado sin heridos.

«Es una pena», reconocía un vecino de Villoruebo a este diario plenamente convencido de que «los que llevan mal camino, mal acaban». Según cuenta, el «chico» reside en Madrid y solía venir todos los veranos con sus padres aunque desde hace un tiempo «no querían saber nada de él». Quizá fuese por su carácter «conflictivo» o por sus antecedentes. Como cuando «robó un radiocasete de una furgoneta en Torrelara», en compañía de un amigo, después de «romper el cristal».

Otra vecina, aún con el susto en el cuerpo después de pasarse toda la mañana «encerrada en casa», definía al joven como «trastornado». Dejando claro, las cosas como son, que «no se metía con nadie». Lo que está claro, más allá de la opinión de cada cual, es que su presencia en el pueblo no pasaba desapercibida.

Dos mujeres retenidas

En medio del operativo, varias patrullas de la USECIC tuvieron que salir pitando hasta Quintanar de la Sierra, también en la comarca de La Demanda aunque a una hora de distancia en coche. No era para menos, ya que un hombre de 61 años mantenía retenidas a dos mujeres -su madre y la cuidadora de esta- en su domicilio.

Aunque en un primer momento todo apuntaba a un altercado en el centro de salud de la localidad, posteriormente se confirmaba que fue el personal del ambulatorio quien dio la voz de alarma después de que el varón impidiese la entrada a los facultativos que habían acudido a la vivienda para atender a su madre.

El hombre, según fuentes policiales, presentaba un aspecto «ensangrentado» y portaba dos armas cortas y un martillo. Con varios patrullas cercándole ante el peligro que entrañaba su actitud, trató de huir por la parte trasera de la casa. De inmediato, los agentes comprobaron que las mujeres no habían sufrido daño alguno mientras se iniciaba una exhaustiva búsqueda por todo el municipio. Finalmente, el varón acabaría siendo detenido poco antes de las 17 horas por un presunto delito de amenazas.

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