El festival más irreverente sacude a Burgos
El Notemofest volvió a reunir en Burgos a su público habitual en una edición celebrada en la sala Andén 56 con un cartel encabezado por Gigatron, Mamá Ladilla y Skimales y una notable asistencia de público

Abarca lo dio todo en solitario ante un público totalmente entregado.
El Notemofest volvió a reunir anoche en Burgos a su público habitual en una edición que confirma el recorrido de un festival que ha crecido sin perder el rumbo. La cita, celebrada ayer en la sala Andén 56, registró una notable asistencia y dejó la sensación de que el proyecto ha alcanzado una madurez reconocible dentro del circuito nacional al que pertenece. Como prueba, un botón y para el año próximo la organización ha ha desvelado una de las bombas del cartel como suele hacer en cada edición del concierto. Así, para el año 2027 ya está confirmada la presencia del Reno Renardo que vuelven a este festival en el que están como en casa.
El Notemofest se ha abierto camino con una propuesta muy concreta, centrada en un género que en el que la música se descarga con grandes dosis de un humor sin complejos. Esa definición clara y sostenida en el tiempo, es la que ha permitido encontrar una comunidad de seguidores que acude a este festival sabiendo qué tipo de espectáculo va a encontrar. La edición de este año volvió a apoyarse en un cartel alineado con esa filosofía, con auténticas estrellas del género, artistas acostumbrados a manejar el escenario y a interactuar con el público. Desde que saltó al escenario por primera vez en la velada Juan Abarca, el público reaccionó con ganas de diversión.
A continuación el cartel reunió a tres nombres habituales dentro de la escena satírica y festiva estatal. Sobre el escenario pasaron Gigatron, con su habitual despliegue de humor y metal hiperbólico; Mamá Ladilla, referencia consolidada del rock sarcástico en castellano con la segunda salida de Abarca a las tablas del Andén; y Skimales, que completaron la velada con su repertorio de punk desenfadado. Tres propuestas distintas dentro de un mismo tono, fieles al espíritu del Notemofest y coherentes con la línea que el festival lleva desde sus inicios.
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Al frente del proyecto están Rosa Contreras y Gonzalo Navazo, impulsores de una iniciativa que ha sabido mantenerse pese a las dificultades habituales de cualquier evento independiente. Contreras lo resumía recientemente con una frase que define el tono del festival y señalaba que «en el Notemofest estamos a disfrutar, no a llorar por lo que no se tiene. Y si la vida te da un limón, te haces limonada. Esa actitud, más práctica que épica, ha sido una constante en la organización.
En un panorama musical estatal en el que proliferan los festivales de gran formato y de programación amplia, el Notemofest ha optado por un camino propio de una sóla cita y condensado en unas pocas horas de diversión a raudales. Esa decisión ha contribuido a que el evento sea identificable dentro de su género y a que haya ido sumando reconocimiento fuera de Burgos. De hecho, buena parte del público, ya muy fidelizado, procede de fuera de la capital burgalesa y cuenta con el respaldo de la crítica especializada.
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El Notemofest llena el Andén de rock satírico

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