El Correo de Burgos

Ríos que hablan, jóvenes que escuchan

El proyecto Plastic Pirates – Go Europe involucra a jóvenes de Castilla y León en la recogida y análisis de residuos plásticos en ríos, combinando ciencia ciudadana, educación ambiental y metodología científica para generar datos comparables a nivel europeo

Antonio Canepa, Patricia de la Fuente y Virginia Fuenteslideran el proyecto Plastic Pirates-Go Europe.

Antonio Canepa, Patricia de la Fuente y Virginia Fuenteslideran el proyecto Plastic Pirates-Go Europe.TOMAS ALONSO

Publicado por
María Merino
Burgos

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La presencia de plásticos en los ríos europeos ha dejado de ser un fenómeno puntual y se ha convertido en una fuente estable de contaminación que avanza desde el interior hasta el mar, alterando los ecosistemas, afectando a la fauna e integrándose en la cadena alimentaria. En Castilla y León, donde los cursos de agua atraviesan miles de kilómetros de zonas rurales, esta realidad es menos visible para el ojo ciudadano, pero no por ello menos preocupante.  

En este contexto se desarrolla Plastic Pirates – Go Europe, una investigación en la que jóvenes de entre diez y dieciséis años documentan la magnitud del problema mediante muestreos coordinados en ríos y costas de países europeos, entre ellos España. El proyecto combina educación, ciencia y acción ambiental, y busca involucrar a la población joven en la producción de conocimiento sobre residuos plásticos y su impacto en los ecosistemas. Los estudiantes participan activamente en la recolección, clasificación y registro de los desechos, obteniendo datos que luego se integran en bases de datos a nivel europeo. 

Al frente de Plastic Pirates en Castilla y León se encuentran Patricia De La Fuente Gamero, Antonio Canepa Oneto y Virginia Fuentes Alonso, tres profesionales que convergen en un mismo objetivo. De La Fuente y Canepa, investigadores de la Universidad de Burgos, aportan la coordinación científica y el análisis de los datos recogidos en campo. Por su parte, Fuentes, directora de proyectos de la Fundación Oxígeno, se ocupa de la vertiente educativa, guiando a los grupos de jóvenes durante todo el proceso. 

Fuentes describe Plastic Pirates – Go Europe como un proyecto de ciencia ciudadana que combina investigación con concienciación ambiental para abordar la contaminación por plásticos en ríos, costas y océanos. La iniciativa está financiada por la Unión Europea dentro del programa Misión: Restaurar nuestros océanos y aguas para 2030. En España, el proyecto se desarrolla en Cataluña y Castilla y León, bajo la coordinación del Centro Tecnológico BETA, con la colaboración de la Universidad de Burgos y la Fundación Oxígeno, y cuenta con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades

Formar parte de esta red europea permite a Castilla y León aportar datos locales a una investigación global y enseñar a los jóvenes que la contaminación por plástico no entiende de fronteras. Los estudiantes participan en la recogida y análisis de residuos plásticos, ampliando el conocimiento sobre la presencia de estos desechos y su impacto ambiental. Su participación también les permite familiarizarse con el método científico, integrarse en una red internacional de ciencia ciudadana y generar información que sirve de base para investigaciones y políticas ambientales. Al mismo tiempo, la experiencia fomenta hábitos de consumo más responsables y una relación más consciente con el entorno natural. 

Plastic Pirates cumple cuatro años en Castilla y León y ha experimentado un crecimiento sostenido en participación y cobertura geográfica. La nueva edición pone un énfasis especial en zonas rurales, donde la oferta de proyectos de ciencia ciudadana es menor. Fuentes explica que los grupos juveniles, asociaciones y centros educativos de zonas rurales tienen menos oportunidades de acceder a este tipo de iniciativas. Para reducir estas desigualdades, el proyecto destina presupuesto a los desplazamientos del personal coordinador y al envío de materiales.  

La metodología de Plastic Pirates organiza a los jóvenes en cuatro grupos complementarios. Uno se encarga de contabilizar los residuos por metro cuadrado en zonas de ribera, desde la orilla hasta 20 metros de distancia, registrando la densidad de plásticos, papel, vidrio y otros desechos. Otro grupo clasifica los residuos por tipo y tamaño, diferenciando plásticos de un solo uso, fragmentos menores de 2,5 centímetros y otros materiales como vidrio, metal o colillas de cigarrillos. El tercer grupo mide velocidad de la corriente, basura flotante y toma muestras de agua para analizar microplásticos. El cuarto grupo caracteriza el tramo, registrando factores sociales y ambientales, como la presencia de turismo, pesca o lluvias recientes, que permiten interpretar la razón de la presencia de residuos en cada río. 

Tras completar el muestreo, los grupos suben sus datos a la plataforma del proyecto y responden a un cuestionario sobre su experiencia y lo aprendido. Los participantes suelen sorprenderse al descubrir residuos en tramos que a simple vista parecían limpios y constatan que los plásticos persisten pese a las campañas de limpieza. Muchos participantes admiten que desconocían la extensión de la contaminación plástica y la presencia de microplásticos en el agua, y señalan que la experiencia les motiva a promover cambios en sus hábitos cotidianos para mitigar esta problemática. 

Los datos recogidos en Castilla y León muestran que el plástico fue el residuo más frecuente en los ríos, sobre todo toallitas higiénicas, envoltorios, bolsas y pequeños fragmentos de menos de 2,5 cm. También se encontraron muchas colillas de cigarro, según señala De La Fuente. Los hallazgos más inesperados, como carritos de la compra, sillas de bebé o ruedas de coche, impactaron de manera especial a los jóvenes y refuerzan la percepción de que las acciones individuales tienen consecuencias directas sobre los ecosistemas. Canepa señala que, aunque no es sorprendente encontrar plástico en todos los tramos, la constancia de los hallazgos año tras año subraya la gravedad del problema.  

De cara al futuro, De La Fuente destaca la importancia de transmitir a los jóvenes el valor de su participación tanto a nivel local como europeo, con oportunidades de intercambios y encuentros internacionales con otros socios europeos. Canepa resalta que la implicación de autoridades locales y ciudadanía es fundamental para transmitir la idea de que ríos limpios y ecosistemas saludables no solo protegen la biodiversidad, sino que también benefician la salud y el bienestar de la población. 

Además, el equipo de investigación trabaja en un estudio que correlaciona variables geográficas, socioeconómicas y ambientales con la presencia y composición de residuos, permitiendo análisis a escala nacional y europea. Esta perspectiva permitirá comprender mejor los factores que influyen en la contaminación plástica y diseñar estrategias más efectivas para su prevención y gestión. 

Plastic Pirates – Go Europe demuestra que la ciencia ciudadana puede ser un gran instrumento para colaborar a favor del medio ambiente, producir conocimiento, sensibilizar a la ciudadanía y formar a la juventud en valores ambientales y científicos.

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