Las pintadas disparan la factura del vandalismo en Burgos hasta los 1,1 millones al año
La limpieza de grafitis, la reposición de contenedores y las papeleras concentran la mayor parte del gasto municipal. Recoger los restos del botellón alcanza 154.000 euros y los excrementos caninos 109.000

Carteles y barbacoas vandalizadas en el parque de Fuentes Blancas, en una imagen reciente.
Una pintada en una fachada, una papelera arrancada, un contenedor quemado o una escombrera ilegal pueden parecer incidentes aislados. Sin embargo, la suma de miles de pequeños actos vandálicos y comportamientos incívicos obliga cada año al Ayuntamiento de Burgos a movilizar personal, maquinaria y recursos económicos para reparar sus consecuencias.
En 2025, esa factura superó los 1,12 millones de euros, cerca de 125.000 más que un año antes, con un notable incremento de los gastos destinados a la eliminación de grafitis. Porcentualmente, supuso un incremento en los costes de un 12,5% al pasar de 1.003.099 a 1.128.152 euros.
La limpieza de los grafitis, la reposición de contenedores y la reparación y colocación de nuevas papeleras son, por ese orden, los tres capítulos que engordan la factura del gamberrismo en la ciudad de Burgos.
El principal responsable de este incremento del gasto fue la proliferación de grafitis, cuya eliminación concentró buena parte del esfuerzo económico realizado por la Concejalía de Medio Ambiente que dirige Carlos Niño. Los medios materiales y humanos los pone la empresa Urbaser, adjudicataria del servicio de recogida de basura y limpieza viaria.
Burgos
Burgos destina más de 83.000 euros de media al mes a reparar daños producidos por el vandalismo
Natalia Escribano
Sólo la eliminación de pintadas de edificios, instalaciones públicas, propiedades privadas, monumentos y estatuas supuso un gasto de 337.370 euros durante el pasado año. A esa cantidad se añaden otros 34.800 euros para la limpieza de señales turísticas, por lo que la factura total relacionada con los grafitis llegó a los 372.171 euros.
El número de actuaciones de limpieza, de acuerdo a los datos recopilados por la empresa concesionaria, se disparó hasta las 7.389, frente a las 1.823 que figuran en los datos de retirada de grafitis del año anterior. Además, la superficie limpiada pasó de algo más de 105.700 metros cuadrados a superar los 171.300 metros cuadrados.
La comparación con el año anterior da una idea de la dimensión del incremento. En 2024, la retirada de pintadas y la limpieza de señalética turística había supuesto un coste conjunto de 256.566 euros. En apenas doce meses, el gasto se disparó más de 115.000 euros, un aumento cercano al 45%.
Detrás de este aumento de las intervenciones está el plan integral de gestión de las pintadas vandálicas de Burgos que se anunció en marzo de 2025 y en el que están implicadas las áreas municipales de Medio Ambiente, Servicios Sociales, Cultura y Seguridad Ciudadana.
1.190 euros, cada contenedor
Los grafitis suponen la partida más llamativa del balance, pero no son la única fuente de gasto que proviene de los comportamientos incívicos. Así, otra de las facturas más importantes para el Consistorio fue la reparación y sustitución de contenedores, que tuvo un coste de 208.140 euros. Sin embargo, en este apartado se observa una mejora con respecto al ejercicio anterior, cuando el desembolso ascendió a 237.150 euros. La reducción supera los 29.000 euros y apunta a una menor incidencia de los daños ocasionados sobre los elementos urbanos.
Como dato de interés está el que aporta la concesionaria, al indicar que un contenedor cuesta una media de 1.910 euros. El más caro de reponer es el de materia orgánica, el marrón, ya que lleva el sistema de apertura con tarjeta, un mecanismo que ha aparecido reventado en distintos barrios en más de una ocasión. Se cambian una media de 40 contenedores quemados al año por vandalismo; además, es necesario limpiarlos cuando se llenan de pintadas.
En el caso de las papeleras, la situación es parecida. Su reparación y reposición supusieron un gasto de casi 199.000 euros en 2025. El importe apenas se diferencia del ejercicio precedente, lo que demuestra que el vandalismo sobre este mobiliario es un problema persistente. El Consistorio recuerda que cada papelera tiene un coste medio de 160 euros y que cada semana se tienen que cambiar cuatro unidades de media por diversos daños.
Burgos
Coto a los talleres mecánicos sin licencia y a la proliferación de escombreras
Natalia Escribano
Otra partida importante es la correspondiente a la limpieza de los restos de los botellones. La recogida de los desperdicios que dejaron tras de sí los grupos de jóvenes costó 154.312 euros, un poco más de lo que se había contabilizado en el año 2024.
Llama la atención la cantidad económica que supone la retirada de excrementos y orines caninos de las aceras de la ciudad. Hasta 109.729 euros se destinaron a esta ingrata tarea por los servicios de limpieza, al no realizarlo los dueños de los animales. Esta cantidad pone de relieve el impacto económico que siguen teniendo determinadas conductas incívicas sobre la limpieza urbana. En 2024 se calculó una cantidad ligeramente inferior con 104.663 euros.
La retirada de vertidos abandonados en islas de contenedores u otro tipo de residuos peligrosos en las escombreras que proliferan en el entorno urbano tiene su propio capítulo de costes. Además, se podría añadir la retirada de neumáticos abandonados en la vía pública. Si se suman estos tres conceptos, se alcanza la cifra de 85.030 euros.
En el último año se ha disparado el coste de la retirada de vertidos abandonados en un 44%, al pasar de algo más de 46.000 euros a 72.683. Este dato habla por sí solo de la proliferación de la conducta incívica de dejar enseres en los lugares inadecuados, cuando la ciudad tiene establecidos mecanismos para que esto no suceda. Por ejemplo, está el servicio de recogida de objetos al que se puede llamar para fijar la retirada, junto al de los puntos limpios domiciliarios, así como el punto limpio móvil.