El Correo de Burgos

“Cáritas me ha dado la oportunidad de empezar de nuevo. Me ayudó en el momento que más lo necesitaba”

América es una de las trabajadores de Moda Re, el proyecto de recuperación textil de Cáritas que cumple 10 años en Aranda

América (a la derecha) junto a su compatriota Rosa en la tienda Moda Re de Cáritas

América (a la derecha) junto a su compatriota Rosa en la tienda Moda Re de CáritasL.V.

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Aranda

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América lo tiene claro. “Cáritas me ha ha dado la oportunidad de empezar de nuevo. Me ayudó en el momento que más lo necesitaba”, agradece. En Venezuela ejercía como visitadora médica, pero cuando decidió en 2016 hacer las maletas, huyendo de la inseguridad de la dictadura, tuvo que cambiar de profesión “porque no hay convenio y no pude homologar el carne de conducir”.

Primero vivió 7 años en Madrid, donde trabajó en el departamento administrativo de un restaurante. Sin familia en España, a Aranda llegó hace tres por una oferta de trabajo que le abrió las puertas a tres “maravillosos años”. “Llevaba una casa turística en Aranda y, aunque trabajaba mucho, fueron años muy bonitos. Por desgracia, hubo un problema con la licencia y, al cerrar, me vi en la calle y desesperada”, relata América.

Con un piso que pagar y sin apenas conocidos, América llamó a la puerta de Cáritas. “Cuando llegué lloraba tanto que no sé ni cómo me entendieron, pero en una semana me llamaron y empecé a trabajar aquí, en su proyecto Moda Re, encargándome de las tareas de limpieza y cubriendo las libranzas en la tienda. Solo puedo dar las gracias”, asegura.

Ilusionada, América compagina su trabajo con un curso online de Personal shopper. “Me encantaría montar algo por mi cuenta. Si tuviera presupuesto me gustaría abrir una tienda de segunda mano. Me gusta la conciencia que se crea aquí en Moda Re. Es verdad que falta concienciación porque una tienda de segunda mano no es una tienda de baratillos; reutilizar es parte del futuro”, defiende.

“Nos hemos sentido bien acogidos”

América trabaja en la tienda con su compatriota Rosa. En su caso, llegó directa a Aranda porque “ya tenía familia aquí”. “Cuando mi marido y yo decidimos buscar suerte en España, con nuestros dos hijos, pesó sobre todo la inseguridad que sufríamos en Venezuela, la escasez y la inflación. Necesitábamos buscar una alternativa por nuestros hijos”, afirma Rosa.

Ella estudió administración y trabajaba en contabilidad. Cuando llegó a Aranda, al no tener papeles, tuvo que reinventarse. “En Cáritas me ofrecieron la posibilidad de hacer cursos. Hice el de empleado doméstico y después el de auxiliar de comercio y ya cuando obtuve el permiso de residencia, había una vacante de dependienta en la tienda y me presenté a la entrevista. De esto han pasado dos años y dos meses, y la verdad es que estoy muy contenta. Mis hijos se han adaptado muy bien. Aranda es un lugar seguro y la educación es estupenda. Nos hemos sentido bien acogidos”, subraya.

Toneladas de solidaridad

Rosa y América son dos de las tres personas que trabajan en inserción en esta tienda solidaria de segunda mano ubicada en la calle Hospicio y regentada por Cáritas Aranda. “Con motivo del décimo aniversario hemos reformado la tienda”, explicaba ayer, en la re-inauguración, el técnico encargado del programa de Empleo de Cáritas, Ángel Palacios.

En esta primera década, Cáritas ha recogido en Aranda y la Ribera más de 1.000 toneladas de ropa en sus 19 contenedores de recogida, o lo que es lo mismo, 4.000 contenedores de ropa llenos. Además, se ha dado una segunda vida a 150.000 prendas, promoviendo la economía circular y contribuyendo a reducir la contaminación generada por la producción de ropa nueva.

En este tiempo también se han donado 7.500 prendas a personas en situación de vulnerabilidad. En el plano laboral, 25 trabajadores han pasado por el proyecto, donde en los tres años que pueden estar, han recibido formación con el objetivo de incorporarse posteriormente al mercado de trabajo ordinario. “Las últimas dos dependientas están trabajando en Mercadona”, celebra el técnico.

Según explica, este proyecto proviene de los tradicionales roperos de Cáritas, donde se recogía ropa y se entregaba de forma gratuita a las personas que lo necesitaban. “Llegó un momento en el que se recogía tanta ropa que había que evolucionar y por eso abrimos hace diez años esta tienda. Aquí tenemos la ropa que sobra de la entrega social y damos forma a un proyecto de economía social que, además, favorece la inserción laboral de personas que nos demandan empleo” señala.

Moda para toda la familia y para todos los bolsillos

La tienda ofrece opciones de moda para toda la familia, incluidos niños. “Aquí todos se pueden vestir a precios razonables y, además, a las personas que no pueden permitirse esos precios, nuestras trabajadores sociales les entregan unas tarjetas que funcionan como vales y no pagan nada”, anima.

En su opinión, se ha dado un paso importante. “Ya no es la ropa que nosotros queramos darles, sino las prendas que ellos mismos eligen dentro de sus preferencias”, afirma mientras deja claro que es una tienda abierta a todo el mundo. “Cada vez hay más personas concienciadas con la moda sostenible”, destaca al recordar que la industria textil es la segunda más contaminante del planeta.

El proceso comienza en los 19 contenedores que Cáritas tiene repartidos en Aranda y la comarca. “Es importante que se fijen. Son los contenedores rojos donde pone Cáritas o Moda Re, porque luego hay otros que son de una empresa y no tienen un fin social. Además recomendamos utilizar bolsas de plástico que estén bien cerradas para que no se deteriore la ropa”, aconseja.

Las prendas que se recolectan en la Ribera viajan a Cataluña, donde se encuentra uno de los tres centros de selección del país. Unas van a reciclaje, otras a cooperación internacional y el resto se reparte dentro de la red nacional Moda Re. “Es un sistema mucho más eficiente y con él logramos llegar mejor a las personas que lo necesitan”, termina Ángel Palacios.

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