El Correo de Burgos

Instituto de la Lengua

Del escritorio a la librería: llegó la hora de publicar

La segunda entrega del pódcast del Instituto de la Lengua tendrá como invitados a los galardonados con el Premio de la Crítica de Castilla y León 2025, María Ángeles Álvarez y Benjamín G. Rosado / La cita, este lunes, 4 de mayo, a las 19:30 horas en el Palacio de la Isla

María Ángeles Álvarez y Benjamín G. Rosado.

María Ángeles Álvarez y Benjamín G. Rosado.JESÚS GALLO / JAVIER SALAS

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Este lunes, 4 de mayo, se realizará la grabación -en directo y con público- del segundo programa del pódcast ‘¿Seguimos o no?’ que promueve el Instituto de la Lengua y coordinan Diana García Bartolomé y Alfonso Gutiérrez (Simoneta Música).

Bajo el título ‘La publicación como decisión vital y no solo profesional’, los escritores galardonados ex aequo con el Premio de la Crítica de Castilla y León 2025, los abulenses María Ángeles Álvarez y Benjamín G. Rosado, charlarán sobre el camino que hace una obra literaria desde el escritorio del autor hasta los estantes de las librerías, el trabajo con las editoriales, la promoción, el loco mundo de las redes sociales... Estos temas y muchos más se tratarán a partir de las 19:30 horas en el salón de actos del Palacio de la Isla en un acto que tiene entrada libre hasta completar el aforo.

La escritora, pintora y arqueóloga María Ángeles Álvarez.

La escritora, pintora y arqueóloga María Ángeles Álvarez.JESÚS GALLO

MARÍA ÁNGELES ÁLVAREZ. Un poemario conceptual nacido
de la ciencia, la vida y la emoción

La poeta, pintora y arqueóloga obtuvo el Premio de la Crítica de Castilla y León por su obra ‘El dolmen’

Pintora, artista floral, música e prehistoriadora. También arqueóloga y poeta, que son las dos facetas de María Ángeles Álvarez que más vamos a transitar en esta información. Su poemario ‘El dolmen’ fue recientemente galardonado con el Premio de la Crítica de Castilla y León, una obra escrita «con una verdadera urgencia poética, que es lo que me ha envuelto en la creación de este libro. Tenía que contar mi experiencia en el descubrimiento y la excavación del dolmen de Bernuy Salinero, y tenía que contarlo con estas palabras y brochazos, poesía y pigmentos de color disueltos en agua», señala la autora en su web.

«Desde hace tiempo tiene tenía la necesidad de escribir este libro y la sensación de que yo era la única persona que podía hacerlo. Mezclando mi parte de arqueóloga y mi parte de escritora, estaba junto a aquel dolmen con toda la emoción, desenterrando con mis manos restos de hace tantos milenios e imaginando a unos hombres que hacían ritos en los que todavía yo me siento, me lamento y me duelo, que es la pérdida de seres queridos», señala Álvarez.

Un dolmen, como construcción megalítica de carácter funerario, tiene bastante de mítico y mucho de místico. Los hombres que realizaban estos monumentos de grandes piedras siempre elegían lugares especiales en las tierras inhóspitas en que vivían, a veces por poco tiempo. «El dolmen no sólo nos habla de la muerte, los ritos, el tránsito... También de cómo eran los grupos sociales, cómo cazaban, cómo se organizaban, aspectos que yo también cuento en el poemario. Por una parte, debido a mi formación y trabajo. Y por otra, por las vivencias que se generaron aquella excavación», recuerda la autora de ‘Un jardín amado donde descansar’.

«Mi idea es que los lectores vaya allí [al dolmen del del Prado de las Cruces de Bernuy Salinero, en Ávila] y que me acompañen en esa emoción. Precisamente estamos preparando un acto poético en el dolmen para el próximo solsticio de verano, siempre he tenido esa ilusión de recitarlo allí desde que lo escribí. Yo veo este poemario como un cantar de gesta, que se puede leer en público, con música... No es sólo visitar el dolmen, es vivirlo y emocionarnos».

La concepción de ‘El dolmen’ como obra literaria tiene más de poema largo que de poemario en sí, como aquellos discos conceptuales de los 70 y los 80 cuyas canciones estaban unidas por un hilo común. «Me gusta mucho que exista esa conexión entre los poemas. Le hace entrar al lector en un mundo unitario, en un viaje interior, que es un gran grito donde yo comparto todo lo que se generó en mí durante aquel trabajo arqueológico», indica Álvarez.

La escritora abulense, desde muy joven, se vio muy influenciada por dos paisanos suyos, santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, ambos grandes referentes de la historia de la letras españolas. «Son dos figuras muy importantes para mí en dos aspectos. Por un lado, toda la parte de la espiritualidad, donde son mis maestros y mis fuentes. Vuelvo a sus textos para vivir el día a día», asevera. «Y por otra parte, sobre todo san Juan de la Cruz, como maestros literarios. La poesía de san Juan es única, luminosa, llena de vida».

Con respecto al tema de la charla que mantendrá en el Palacio de la Isla, María Ángeles Álvarez reflexiona sobre el acto de escribir y publicar. «Mientras escribo sí pienso en los lectores. Al final, la la literatura es un acto de comunicación. Luego te llegan sorpresas como este Premio de la Crítica, que me ha hecho mucha ilusión. La escritura es un rito solitario en que tú trabajas un tiempo y, cuando lo acabas, abres la puerta, se va y hace su propia vida», ríe. «Siempre he tenido el deseo de publicar mis textos, de compartirlos», confiesa y destaca el nombre de su editora en Cuadernos del Laberinto, Alicia Arés. «Desde el primer momento confió en mí. Con ella puedo hacer los libros que a mí me gustan, donde yo incluir partes gráficas que ella cuida mucho», concluye.

El periodista, crítico musical y escritor Benjamín G. Rosado.

El periodista, crítico musical y escritor Benjamín G. Rosado.JAVIER SALAS

BENJAMÍN G. ROSADO. De impostores, pájaros y un río de aventuras a lo largo de América

El escritor y periodista fue galardonado por la novela ‘El vuelo del hombre’, que fue Premio Biblioteca Breve 2025

«Me ha hecho una gran ilusión el Premio de la Crítica de Castilla y León porque ha sido una sorpresa total. Ya estar entre los finalistas fue maravilloso, porque yo llevo muchos años viviendo fuera de Ávila, no me conoce nadie por allí... Así que fue el propio libro el que se hizo el camino», señala Benjamín G. Rosado.

Periodista cultural, escritor y crítico de música clásica. Fue laureado en febrero de 2025 con la 67ª edición del Premio Biblioteca Breve, que otorga la editorial Seix Barral, y la vida le dio un poco la vuelta. Ha pasado más de un año desde que se alzó con este galardón y confiesa que han sido unos meses difíciles en su vida. «Lo he pasado mal. No va en mi carácter estar en primera línea, responder a tantas entrevistas que además no me preparo, tras hacerla siento que no tengo discurso... Tras muchos años siendo el entrevistador pensaba que iba saber llevarlo mejor. Siempre me he sentido muy a gusto en la sombra, trabajando en casa...», confiesa. «Pero claro que estoy feliz con lo que me ha ocurrido con la novela, porque estas cosas dan sentido a todo el trabajo y tiempo que hay detrás de esas páginas».

‘El vuelo del hombre’ narra la historia de Diego Marín, un joven filólogo que viaja a Valparaíso a buscarse un futuro académico. De su estancia en la ciudad chilena nacerá ‘Ciudad Café’, una novela que es todo un bombazo editorial que le llena de fama y dinero. Se instala en Nueva York, donde se enamora, pero no encuentra la inspiración ni el camino que transitar para escribir su segunda novela. Un día le llama su editor y le pone sobre la pista de un accidente aéreo acaecido en la selva colombiana que reproduce el final de ‘Ciudad Café’. Diego viaje hasta allí y descubrirá que literatura y vida se pueden cruzar dando resultados inesperados.

«En algunas entrevistas me han relacionado con lo que le ocurre al protagonista, que con su primera novela es premiado y tiene un gran éxito. El mío es mucho menor», ríe. «Pero no, no tenemos nada que ver. Pero sí que tengo mucha fascinación por los embaucadores, los falsarios, los ladrones de identidad... En ese sentido me gustan mucho ese tipo de personajes», destaca. El nombre del protagonista es un guiño al pionero de la aviación Diego Marín Aguilera, natural del pueblo burgalés de Coruña del Conde. «Los pájaros, su canto, su lenguaje, su forma de moverse por el cielo... De eso se habla mucho en la novela. Y un avión tiene mucho protagonismo, así que el homenaje era obvio».

El jurado del Biblioteca Breve, en su escrito el fallo, vio hechuras de Roberto Bolaño y del Paul Auster en ‘El vuelo del hombre’. Rosado admite que ha leído con mucho gusto y admiración a estos dos autores, pero siente que hubo otras plumas inspiradoras más decisivas durante la escritura de la novela. «También ha podido ser una relación geográfica por la estancia de Diego Marín en Chile y luego en Nueva York... Pero tengo otros referentes. Por decir algunos, apunta Jonathan Franzen, Enrique Vila-Matas o Ian McEwan, a quien leo y releo con devoción».

Sobre escribir y publicar, Rosado tiene una gran historia. Todo lo que giró alrededor del proyecto de ‘El vuelo del hombre’ fue un terremoto en su vida y la decisión de enviarlo al premio llegó, como vía de publicación, tras tres años de hibernación del manuscrito en un cajón y el empuje de algunos amigos que le impulsaron a hacerlo. «Durante la escritura de la novela, mi familia pensaba que me había vuelto loco. Interrumpí varios proyectos, dejé el trabajo y mi casa y me fui a la aventura porque pensaba que había llegado el momento de hacerlo. Viaje muchísimo, estuve un tiempo en Valparaíso, me recluí seis meses en Mojácar... Acabó bien, pero podría haber ocurrido perfectamente lo contrario», subraya. «Pensaba que estaba viviendo dentro del libro, contando una historia que tiene relación con tu vida. Pero llegué a la conclusión de que lo que uno escribe no es lo que pasa, sino lo que no puede pasar porque está encerrado escribiendo», concluye.

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