El tercer fallecido por sobredosis en el HUBU animó a su familia a luchar «hasta el final»
Sabiendo que había recibido una dosis seis veces superior a la prescrita, pasó «cuatro meses horrorosos» en la UCI. La investigación judicial se reorienta: de un presunto delito de lesiones graves a homicidio por imprudencia profesional

El director del HUBU, Carlos Cartón, junto al jefe de Oncología, Enrique Lastra.
Acudió al Hospital Universitario de Burgos (HUBU) a mediados de diciembre y no volvió a salir. Debían monitorizarle, al igual que a otros pacientes con cáncer de próstata metastásico, tras comprobar que se le había administrado una dosis del medicamento Cabazitaxel seis veces superior a la indicada. En aquel momento, dos hombres ya habían muerto por intoxicación. Él, por su parte, tuvo que se ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con «pronóstico reservado». Allí permanecería, desde entonces, hasta que el jueves se certificó su fallecimiento.
«Era consciente de lo que le habían hecho», aseguran a este periódico fuentes de su entorno. Pese a su estado, crítico dadas las circunstancias, supo lo que había ocurrido. También que su familia tenía intención de denunciar, por lo que les animó a luchar «hasta el final».
Durante su estancia en la UCI, que bien podría calificarse de calvario, este paciente «sufrió varias crisis y se debatió entre la vida y la muerte». La sobredosis de quimioterapia le afectó de tal manera que no quedó más remedio que suspender el tratamiento oncológico y hacer todo lo posible para garantizar su «supervivencia». Pasó, cómo es lógico, «cuatro meses horrorosos».
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Dado que las tres muertes registradas en el HUBU y los casos de los otros dos afectados están siendo objeto de investigación por parte del Juzgado de Instrucción 1 de Burgos, este jueves se procedió a realizar la autopsia judicial de esta tercera víctima. No obstante, el abogado del Defensor del Paciente en Castilla y León, Santiago Díez, da por sentado que «la intoxicación ha sido determinante». El procedimiento, por lo tanto, se reorienta. Ya no se trata de un presunto delito de lesiones graves por mala praxis médica, sino de homicidio por imprudencia profesional.
En contacto permanente con la familia tras asumir su representación legal, Díez prefiere dejar que pasen unos días a sabiendas del «dolor extremo» que ha provocado tan triste pérdida. Lo mismo opina la presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores, consciente de que les toca asimilar una «situación bastante penosa» que ha culminado de la peor manera posible.
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«No debería haber ocurrido nunca», enfatiza Flores, en declaraciones a este diario, mientras tacha de «vergüenza» todo lo acontecido en el complejo asistencial burgalés. Desde el «error humano» que según la Fiscalía recaería sobre los «profesionales implicados y responsables de la grabación errónea en el sistema informático de la ficha del médicamente Cabazitaxel y de quienes lo revisaban» hasta el hecho de que «nadie haya perdido perdón a la familia».
Pese a las condolencias mostradas públicamente el pasado 13 de enero por el director del HUBU, Carlos Cartón, la presidenta del Defensor del Paciente considera un «error imperdonable» que «no haya dimitido nadie en el hospital». Del mismo modo, le enerva pensar que «todavía no se ha dicho quién fue el verdadero responsable». Algo que, de aquí en adelante, tendrá que determinar el juez.
Consciente de que estos cinco pacientes «han sufrido más de lo necesario», Flores cree que hubiese sido conveniente «dedicarles un minuto de silencio» aprovechando la celebración del Día de Castilla y León. En este sentido, lamenta que esa ausencia de perdón que tanto recrimina a los responsables del hospital burgalés sea extensible a las autoridades políticas.
Mientras tanto, los dos pacientes que lograron sobrevivir a esta intoxicación letal intentan rehacer su vida como pueden. Sufriendo, eso sí, las consecuencias de los «efectos hematológicos adversos» derivados de un fallo en cadena que se originó en Farmacia debido a un «problema de la dilución», tal y como explicó en su día Cartón. Hasta tal punto causó estragos esta sobredosis que, según ha podido saber este periódico, uno de los pacientes está «intentando volver a andar» tras sufrir graves y dolorosas secuelas.