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El 98% del gasto de las excavaciones de Atapuerca se queda en Burgos
«Buscamos contratar todo en empresas locales salvo una cosa que no hay aquí». 17 entidades apoyan con productos y servicios.

Trabajos sobre un fósil de fauna en el nivel TD-4 de Gran Dolina durante la campaña de excavaciones de Atapuerca del año pasado.
Los primeros excavadores, una avanzadilla, empiezan hoy a ocupar su cuadrícula en uno de los 11 espacios que se abrirán en una nueva edición de la Campaña de Excavaciones de Atapuerca. Los utensilios que utilizarán, el material imprescindible para desarrollar su labor, cómo se desplazan o dónde se alojan suponen un impacto económico del que el 98% del gasto corriente se queda en Burgos.
La Junta de Castilla y León financia el trabajo arqueológico de campo con 120.000 euros que, en su mayor parte, se invierten en el entorno de los yacimientos de Atapuerca. «Priorizamos que el gasto de suministros se quede en Burgos, trabajamos con empresas de Burgos. Agradecemos el trato porque, al estar tan pocos días, a veces necesitamos cosas con cierta urgencia y nos entienden. Buscamos que todo permanezca en el territorio», explica la codirectora de las excavaciones, Marina Mosquera.
De ahí que la coordinación logística, una vez que Antoni Canals se retiró junto con Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, quedara en manos de un burgalés, José Ignacio Alonso, por «su conocimiento no solo de la disciplina , es arqueólogo y ha trabajado con nosotros, sino también de las empresas burgalesas», remarcaron en la campaña del año pasado todos los codirectores.
«Todo lo buscamos y lo encontramos en empresas de Burgos, salvo un servicio concreto, el de la estación total, para el que tenemos que recurrir a un proveedor especializado en lo que nosotros necesitamos que no está aquí», especifica Mosquera.
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El impacto económico va más allá. Durante mes y medio, la Trinchera del Ferrocarril se convierte en una cantera de científicos. Las estancias de los cerca de 300 excavadores son, salvo el equipo vinculado al Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y al Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, de personas llegadas de fuera de la ciudad.
La estancia en la residencia Gil de Siloé y en otros espacios alternativos, así como el gasto y consumo de estos visitantes, que durante una quincena pasan sus días en Burgos, generan un impacto económico relevante.
Desde cremas solares a botas de montaña, la colaboración en especie
Por otro lado, la Fundación Atapuerca, encargada de gestionar y coordinar el desarrollo de la campaña de excavaciones, cuenta con una serie de socios que colaboran de manera directa con el trabajo de campo. Un total de 17 entidades realizan aportaciones en especie: Campofrío, Gometero, M&C Bakery, Grefusa, Ibeas Panes, San Miguel y Solán de Cabras abastecen los almuerzos de la excavación a los pies de la trinchera.
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La movilidad de todo el equipo, especialmente el de Logística, que incorpora a dos efectivos para este mes y medio, se gestiona gracias a la cesión de vehículos de Land Rover, Uremóvil, Grupo Ureta Automóviles y Grupo Julián Automotive. L’Oréal suministra protección solar para los miembros de la excavación y Panama Jack aporta el equipamiento de calzado y mochilas. Aqualia facilita el reparto de botellas reutilizables.
A ello hay que sumar el apoyo institucional del Instituto de la Juventud de la Junta de Castilla y León para el programa de divulgación entre jóvenes y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Además, Defensa, a través de la cercana base militar del Cid Campeador, también aporta aljibes, tiendas y grupos electrógenos, una colaboración que comenzó en los primeros años de excavaciones.
Más allá de la excavación
El trabajo de divulgación y el fomento de la investigación son otros de los pilares de la Fundación, además de la gestión turística de los yacimientos. Y la empresa burgalesa devuelve ese impacto al entorno. La entidad cuenta con 11 benefactores que realizan aportaciones económicas, de los que cuatro están en Burgos y aquellos cuya sede social está fuera mantienen vínculos con la provincia.
Entre ellos figuran Cajaviva Caja Rural y Fundación Caja Rural; el Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero; la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE); e Hiperbaric. Junto a ellos también se integran Fundación La Caixa y CaixaBank, Reale Foundation, Fundación ACS, Fundación Ramón Areces, Fundación Ibercaja y Kia.
Como patronos mecenas hay 12 entidades, de las que seis son burgalesas: Diario de Burgos, Fundación Caja de Burgos, Fundación Círculo, Ayuntamiento de Burgos, Diputación Provincial de Burgos y Cámara de Comercio. Junto a ellas figuran la Junta de Castilla y León, Fundación Iberdrola España, Fundación Palar, Asisa y Fundación Repsol. Estas cuatro últimas tienen su sede en Madrid. También es patrono mecenas Carbonell Figueras, de Tarragona.
Cabe destacar también que los científicos y arqueólogos proceden de diferentes centros de investigación colaboradores, entre los que hay seis patronos científicos y 13 entidades colaboradoras. De ahí parten muchos de los excavadores. «Nadie cobra por venir a excavar; son profesionales que perciben un salario de sus centros de investigación o de proyectos científicos, pero no se cobra por participar en las excavaciones», aclara Marina Mosquera.
Los patronos científicos de Atapuerca son la UBU, la Universidad Isabel I, la Universidad Rovira i Virgili, la Universidad Complutense de Madrid, el Cenieh de Burgos y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Los centros de investigación colaboradores son 13 y entre ellos se encuentran el Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos de Madrid; el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), de Tarragona; la Universidad de Alcalá; la Universidad del País Vasco; la Universidad de Zaragoza; la Universidad de Buenos Aires; el University College London; el Museo Nacional de Georgia; el Museo de Gibraltar; la Fundación Paleontológica Emiliano Aguirre; el Grupo Espeleológico Edelweiss; el Ministerio de Ciencia; y el Ministerio de Defensa.