El Correo de Burgos

A Traición: «Tenemos anécdotas como para escribir un libro y no querer cerrarlo nunca»

25 años de rock, ahí es nada, y su quinto disco de estudio recién desembalado. La banda burgalesa tiene mucho que celebrar, este sábado a partir de las 21 horas, en La Ciudadela

A Traición, en el local de ensayo, con ganas de celebrar su 25 aniversario.

A Traición, en el local de ensayo, con ganas de celebrar su 25 aniversario.TOMÁS ALONSO

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Cero nostalgia, miles de recuerdos. Noches de rock, vino y rosas. Parones que se hacen eternos. Una «trayectoria de escalera, de subir y estancarse». Siempre «a empujones», con plena disposición a morir en el intento. Cuarto de siglo de A Traición. «25 años que se hacen largos; más en este mundillo». Una larga lista de músicos que tuvieron que dejarlo por diferentes circunstancias, jamás de mal rollo. Cinco discos de una «familia extensa» aunque ahora mismo sean tres: Ángel Amigo (voz y guitarra), María Armengod (bajo) y Chema Alonso (batería).

¿Anécdotas? A patadas. La primera que se le viene a la cabeza a Ángel es la «cura de humildad» que les dio Rosendo, el gran Rosendo Mercado. A escasas horas de telonearle en el antiguo Hangar, la banda burgalesa comentó durante la prueba de sonido lo pequeños que eran los locales de ensayo de la sala. Total, que al maestro de Carabanchel -e hijo predilecto de Montorio- le picó la curiosidad y quiso verlos. «¿De qué cojones os quejáis? Mi primer local era un gallinero y las gallinas se cagaban encima», les dijo. 

Nunca olvidará el vocalista de A Traición esa «bofetada» que tan bien les vino para mantener la humildad a raya. Tampoco aquella vez, de nuevo en el Hangar antes de tocar con Barricada, cuando un tipo con gorro le abrió un botellín de cerveza con un mechero en el camerino y resultó que era el mismísimo Drogas.

«Tenemos anécdotas como para escribir un libro y no querer cerrarlo nunca», confiesa al acordarse de viejos amigos, «gente del pueblo», como Kutxi Romero de Marea o Brigi Duque de Koma. O Chuchi, a la postre frontman de Akaldo, que «la primera vez que se subió a un escenario fue con nosotros en un tributo a Leño y bajó extasiado».

Echar la vista atrás reconforta, pero el presente es lo que realmente cuenta. A Traición tenía previsto celebrar su 25 aniversario (sí o sí) y su último álbum, No hay quinto malo, «ha sido sobrevenido» gracias al empuje de Chema, cofundador del grupo y, curiosamente, el último en sumarse a la formación actual.

La idea, en un principio, era organizar una especie de «jam session» para repasar su discografía en compañía de amigos de otras bandas. Sin embargo, el reciente lanzamiento del disco les animó a reorientar el concierto de este sábado 9 de mayo, a partir de las 21 horas, en La Ciudadela. Y no estarán solos. Junto a sus seguidores, con más del 50% de las entradas vendidas, estarán arropados por Emboque (Cantabria), BudaSam (Bilbao) y Octavio Nievsky, «cantautor en plan Sabina pero muy psicodélico y tan buena persona que no le puedes decir que no».

«Nos hubiese gustado meter a alguna banda de Burgos, pero no ha podido ser por tiempo y agenda», reconoce Ángel mientras anticipa la presencia de varios excomponentes de A Traición desfilando sobre el escenario. También caerá alguna versión previamente pactada con Emboque y BudaSam, a los que conocen de sobra, para que el bolo sea mucho más dinámico.

Sonará, como es lógico, No hay quinto malo de principio a fin. Por aquello del estreno y porque sus 10 cortes lo merecen. De hecho, «antes de lanzarlo se lo mandamos a gente de confianza y nos dijeron que era nuestro mejor disco».

Siguiendo la estela de Entrañas y Patrañas (2019), A Traición quiso apostar de nuevo por la autoedición. Con «más experiencia», eso sí, para lograr un sonido más contundente y «mucho más maduro a nivel musical». Disponible en todas las plataformas digitales desde el mes pasado, las copias físicas (200 en formato CD y 100 en USB) llegaron este mismo martes. Justo a tiempo para el concierto, menos mal. Aparte, el grupo pondrá a la venta próximamente una tirada limitada en vinilo, «en plan coleccionista», para los «seguidores de manual».

Llegados a este punto, no queda otra que «salir a darlo todo». Carretera y manta, con unas cuantas fechas en el horizonte y «mono de subir al escenario para ver el brillo en los ojos de la gente». «Tal vez es una locura mayor que las demás», advierte Ángel a sabiendas de que «lo fundamental es la pasión». Eso que sucede, en la música y en otros ámbitos, cuando «te cuesta dormir porque estás pensando en las cosas que quieres hacer al día siguiente».

El futuro no está escrito, pero A Traición cinceló hace tiempo su pasado y su presente. «Estamos aquí por cabezonería», sentencia el cantante burgalés con cierto desasosiego al percibir que «no hay nadie detrás que coja el relevo». Algo aflora, desde luego, sobre todo en clave de punk. Por eso «a lo mejor hay un atisbo de luz al final del túnel». Y que así sea; a 25 años vista como mínimo.

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