El Correo de Burgos

El auge de los delitos violentos en Burgos contrasta con el descenso del tráfico de drogas

Pese a la disminución de denuncias por violación, las agresiones sexuales repuntan un 20% respecto al año pasado. Hurtos y ciberestafas acaparan más de la mitad de las infracciones penales detectadas en la capital

Agentes de la Policía Nacional de Burgos, el pasado 27 de noviembre, en busca de pruebas tras el tiroteo acontecido en Gamonal.

Agentes de la Policía Nacional de Burgos, el pasado 27 de noviembre, en busca de pruebas tras el tiroteo acontecido en Gamonal.SANTI OTERO

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Un asesinato machista en Burgos y un parricidio en Aranda de Duero. Dos trágicos sucesos -en marzo y julio, respectivamente- que forman parte de la crónica negra de la provincia en 2025. Se suman además otros ocho homicidios en grado de tentativa durante los nueve primeros meses del año. Eso sin contar el reciente tiroteo en plena calle Vitoria, el pasado 27 de noviembre, por un ajuste de cuentas vinculado al tráfico de drogas. La víctima, de 44 años, logró salvar su vida tras recibir cinco disparos.

Cada uno de estos casos estremece, lo cual no quita para que Burgos siga siendo un territorio seguro en términos relativos. No en vano, la criminalidad dentro de este apartado se disparó un 66%, una vez concluido el tercer trimestre, en comparación con el ejercicio anterior. Tan solo León, con una docena de asesinatos y homicidios dolosos (cinco consumados) se sitúa por encima en la estadística regional.

También aumentaron en ese periodo, aunque en menor medida, los delitos por lesiones y peleas. Con 157 denuncias interpuestas en toda la provincia -más de un centenar en la capital, Aranda de Duero y Miranda de Ebro-, se constata un repunte del 13% respecto a 2024. Lo que viene a ser, aproximadamente, una trifulca violenta cada día y medio.

El incremento de estas infracciones penales contrasta con la caída generalizada de los delitos relacionados con el tráfico de drogas. Según se desprende del último balance trimestral de criminalidad elaborado por el Ministerio del Interior, Burgos cerró septiembre con un 41% menos de casos que el año anterior al pasar de 44 a 26.

Aranda también experimentó una disminución en este sentido, concretamente del 16,7%. Por contra, los delitos vinculados al narcotráfico en Miranda se elevaron más de un 69%. Así las cosas, el cómputo global en el conjunto de la provincia arroja una bajada del 1,4% con 68 ilícitos detectados por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Los datos recopilados por Interior reflejan otra realidad sumamente agridulce. Se interpusieron menos denuncias por violación. Una decena en total, un 33% menos que entre enero y septiembre de 2024. Desgraciadamente, el resto de delitos contra la libertad sexual crecieron cerca de un 38% en la provincia. Reflejando, eso sí, grandes diferencias porcentuales entre Burgos (16%), Aranda (133%) y Miranda, con nueve casos constatados al igual que en el ejercicio previo.

Con 11.297 infracciones penales acreditadas en este tercer trimestre -un 8% más que el año pasado-, los hurtos y las estafas informáticas ocupan los primeros puestos del ranking delictivo. Hasta el punto de copar cuatro de cada diez denuncias en la provincia y más de la mitad tan solo en la capital. Más de 4.900 ilícitos, que se dice pronto, con la ciberdelicuencia aumentando a pasos agigantados mientras Policía Nacional y Guardia Civil se las ven y se las desean para contener su imparable avance.

No es de extrañar la preocupación que desde hace años manifiestan ambos cuerpos, especialmente en materia de fraudes. Según la estadística ministerial, las prácticas engañosas a través de internet repuntaron un 21%. De las 2.657 estafas conocidas, 1.442 afectaron a vecinos de la capital. Un año antes, apenas se superaba el millar.

Dentro de la denominada criminalidad convencional, los hurtos continúan a la orden del día. El número de denuncias, en este caso, ascendió a 2.250 durante los tres primeros trimestres de 2025. En términos interanuales, esto supone una subida del 6,3%.

Otro fenómeno recurrente aunque relativamente minoritario: las sustracciones de vehículos. De las 87 denuncias contabilizadas, 52 se interpusieron en Burgos. De igual manera, los robos en el interior de furgonetas y turismos continúan sucediéndose. Sobre dicho fenómeno, fuentes policiales consultadas por este periódico aseguran que «no hay zonas localizadas» con mayor incidencia que otras.

«Dan el palo cuando hay objetos a la vista», apuntan las mismas fuentes a sabiendas de que, por lo general, quienes cometen este tipo de delitos son personas con problemas de «consumo de sustancias». Su modus operandi, casi siempre, consiste en «romper la ventanilla, abrir la guantera e intentar acceder al maletero». Y aunque lo normal es que «se lleven cosas de poco valor», las denuncias se investigan hasta el final y se cotejan unas con otras para «determinar si es el mismo autor». La identificación, salvo contadas ocasiones, es prácticamente imposible. Aun así, hace unos meses se decretó prisión preventiva para un ladrón reincidente que asaltó un gran número de vehículos.

Lo que sí disminuyen son los robos con violencia e intimidación. Un 7,1% a nivel provincial, según los datos recabados por Interior, aunque en la capital se produjese un tímido repunte del 1,5%. Del mismo modo, los asaltos en domicilios, establecimientos y otras instalaciones experimentaron una caída del 7% tras pasar de 560 a 521.

Como ya se sabe, la mayoría de robos en domicilios tienen lugar en periodos vacacionales; sobre todo durante el verano. Por aquello del anonimato, quienes perpetran este tipo de asaltos suelen optar por viviendas ubicadas en el medio rural. No obstante, el 35% de los delitos denunciados durante los nueve primeros meses del presente ejercicio se cometieron en la capital, donde se constata un incremento interanual del 7,3%. Mientras tanto, el panorama pintaba peor en Aranda y Miranda, con sendos repuntes del 20,8% y del 16,7%.

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