Inconformismo musical para «dinamizar» los pueblos de Castilla y León

De Burgos a Palencia, Festivacyl celebra este sábado su segunda edición en Itero de la Vega con Catalina Grande Piñón Pequeño, Distorsión, Los Motores y Laura DSK. La organización confía en expandir su propuesta cultural por toda la Comunidad

Laura DSK, Los Motores, Distorsión y Catalina Grande Piñón Pequeño actuarán en la segunda edición del Festivacyl.

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El 'episodio piloto' del Festivacyl, en Tardajos hace tres años, fue una auténtica «locura». Raúl Vadillo, impulsor de la cita a través de la promotora burgalesa Todo es Música (TEM), logró captar una subvención de la Junta de Castilla y León vía fondos europeos y tuvo que organizarlo «en menos de un mes». Harto bien salió, dentro de lo que cabe, con tan poco margen de maniobra. 

Con el proyecto en barbecho por tiempo indefinido, Vadillo decidió dar un nuevo impulso al festival. Esta vez en Itero de la Vega (Palencia), con cuatro bandas en lugar de siete pero sin perder de vista la razón que le llevó a meterse en semejante berenjenal: «dinamizar las zonas rurales, a poder ser en invierno». Dicho y hecho, este sábado 31 de octubre vuelve el Festivacyl. En la tierra que vio nacer, hace más de dos décadas, al emblemático Tachurock. 

La variedad de estilos que confluyen en el cartel pretende ser un acicate para atraer a públicos de todas las edades. Con esa baza juegan, sin ir más lejos, los leoneses Catalina Grande Piñón Pequeño. «Están a tope últimamente», algo normal tratándose de una «propuesta distinta». Tal y como explica el promotor, nos encontramos ante una banda «muy peculiar que mezcla el humor con los diferentes géneros que tocan». Encima son muy de pueblo, tanto que en Los de la Capi proclaman con orgullo que «lo mejor de ir a Madrid es volver a León».

Quería Vadillo meter también algo de punk, con mala leche y de la vieja escuela. Y no había mejor propuesta que «los putos Distorsión». Desde Barakaldo y con el mítico Josu al mando, son tan humildes que «dicen que lo de ser el mejor grupo del mundo se lo dejan a otros porque ellos son los mejores del universo». En activo desde los 80 y «vacilones» como casi nadie, lo cierto es que «en los últimos años están ofreciendo unos conciertos muy buenos».

También veteranos, aunque un pelín menos, son Los Motores. El organizador del Festivacyl se topó con ellos hace tres años en el festival Rock contra el Fascismo celebrado en la sala Andén 56. La venta de entradas fue floja porque «les boicotearon», pero le llamó poderosamente la atención «la actitud que tuvieron sobre el escenario». Otra cosa no, pero a Carlos del Río y compañía les sobran tablas tras casi cuatro décadas de carrera y una larga discografía a sus espaldas. 

A caballo entre el punk y el rock con tintes pop, siempre abierta a explorar nuevas vertientes aunque sin perder el oremus, Laura DSK era la mejor elección para atraer a las nuevas generaciones que valoran el talento por encima del artificio. Después de Dskarrila, la compositora madrileña supo reinventarse y su nombre copa cada vez más carteles de grandes festivales de todo el país. 

Una vez diseñado el plantel, Vadillo tuvo claro que debía aportar todas las facilidades del mundo para asistir al festival. A través de TEM, que cuenta con su propia sección de viajes organizados, optó por habilitar autobuses desde Burgos y Valladolid. El primero, con parada en Melgar de Fernamental. El segundo, recalando en Palencia, Venta de Baños y Astudillo antes de llegar a su destino. «Tres capitales, más fácil imposible». 

Con la cuenta atrás en marcha, la venta de entradas ha cogido impulso en las últimas semanas y todo apunta a que se completará el aforo (400 personas) sin mayor problema. De cara a 2027, la idea es ampliar el foco y expandir el Festivacyl por «tres o cuatro provincias más». En entornos rurales, por supuesto. Si todo va bien, le encantaría poder ir más allá y que cada territorio cuente con su propio evento. De lograrlo, apostaría promover el talento local fuera de casa para que los grupos se den a conocer más allá de sus respectivas zonas de confort. 

​«Muchas cosas que decir»

Al margen del Festivacyl, Vadillo acaba de poner en marcha TEM Records con el objetivo de «dar oportunidades a grupos que a lo mejor no son excesivamente guapos ni jóvenes pero que tienen muchas cosas que decir». De entrada, se lanza de lleno con los vallisoletanos Tríquel, histórica banda de folk metal cuyo próximo álbum verá la luz «antes de finalizar el año». No sin antes, precisa, poner en circulación un adelanto de aquí a poco. Junto a ellos, los burgaleses Perrosdepaja -viejos conocidos y grandes amigos- también trabajan en su nuevo disco y es probable que salga «en febrero o marzo». 

Aparte de distribuir los trabajos de ambos grupos, TEM también se encarga del management. «Son muchísimas cosas las que hay que gestionar y el músico lo que tiene que hacer es componer», subraya Vadillo a sabiendas, por experiencia propia y ajena, que «cansa mucho» abordar tantos frentes en el seno de una banda. Por eso, y porque «me apasiona muchísimo», lleva tiempo realizando cursos de todo tipo para potenciar eficazmente la trayectoria de proyectos en los que confía ciegamente. 

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Como es lógico, sacar todo esto adelante conlleva una elevadísima carga de trabajo. Pero no está solo. Le acompañan Sergio López, de Gato Encerrado Records, Ana Andueza y David Oter (integrante de Perrosdepaja, Antecessor y Sexma). Tres culos de mal asiento con los que forma un «gran equipo». Una familia, muy bien avenida, con la que ha compartido innumerables batallas musicales. Y las que le quedan.